jueves, 23 de abril de 2009

¿Se puede entender la locura como mecanismo de creación artística? ¿Cómo se representa a lo largo de la historia del arte la dicotomía entre locura como enfermedad y la locura creativa?

Extracción de la Piedra de la Locura


La Extracción de la piedra de la locura, El Bosco representa la trepanación del cráneo, operación realizada en esta época como método de cura de la locura. Este método utilizado debía permitir la salida de los “vapores” nocivos que creaban el desequilibrio psíquico.

La inscripción en letras góticas dice: “Maestro, extrae la piedra, mi nombre es Lubbert Das”.

En la obra, un falso médico que lleva por gorro un embudo en la cabeza (símbolo de la estupidez), extrae una piedra - flor de la cabeza de un individuo. El Bosco, a través de la locura, critica a aquellos que creen estar en posesión del saber, pero que finalmente son más ignorantes que aquellos a los que pretenden sanar de su locura. La monja con el libro en la cabeza y el fraile con una jarra de vino en la mano también son blanco de su sátira.

Los eternos pasajeros de la nave de los locos


En la Nave de los locos, El Bosco lleva al espectador a un mundo tanto real como surreal. La Nave de los locos, de aspecto burlesco describe la locura de la humanidad pecadora que conduce a la muerte. A través de la locura se critican las costumbres de la sociedad de la época. El Bosco plasma así su visión del mundo de la época, criticando la moral católica imperante, la corrupción entre el clero, la pérdida de valores eclesiásticos.

La relación entre vicios y locura que establece El Bosco es característica de la literatura del siglo XV, donde surge un género literario referido al tema de los locos (“Narrenliteratur”). En 1494 se publicó en Basilea la obra satírica alemana La nave de los necios, escrita por Sebastian Brant, que acoge, en su simbólica nave, locos de todas las categorías, haciendo desfilar las debilidades humanas. Esta obra narra el viaje de estos personajes hacia Narragoniem (“El País de los Locos”), que acaban naufragando y ahogándose antes de conseguir su meta.

También, por increíble que nos pueda parecer, la Nave de los Locos refleja una realidad social que tuvo lugar en la sociedad europea del S.XV. Estos barcos transportaban de una ciudad a otra sus cargamentos de insensatos, que vivían una existencia errante. Los insensatos eran embarcados en naves que recorrían los ríos de Renania en dirección a Bélgica o remontaban el Rin hacia el Jura y Besançon.

En algunos casos mercaderes o marineros eran remunerados por los municipios para ejercer esta labor. Algunos autores explican esta práctica a través del carácter simbólico del agua, como elemento purificador y como representación de la inestabilidad y la incertidumbre.

“ a todo esto, el agua agrega la masa oscura de sus propios valores; ella lo lleva, pero hace algo más, lo purifica; además, la navegación libra al hombre a la incertidumbre de su suerte; cada uno queda entregado a su propio destino, pues cada viaje es, potencialmente, el último. Hacia el otro mundo es adonde parte el loco en su loca barquilla; es del otro mundo de donde viene cuando desembarca, La navegación del loco es, a la vez, distribución rigurosa y tránsito absoluto. En cierto sentido, no hace más que desplegar, a lo largo de una geografía mitad real y mitad imaginaria, la situación liminar del loco en el horizonte del cuidado del hombre medieval, situación simbolizada y también realizada por el privilegio que se otorga al loco de estar encerrado en las puertas de la ciudad; su exclusión debe recluirlo; si no puede ni debe tener como prisión más que el mismo umbral, se le retiene en los lugares de paso. Es puesto en el interior del exterior, e inversamente. Posición altamente simbólica, que seguirá siendo suya hasta nuestros días, con sólo que admitamos que la fortaleza de antaño se ha convertido en el castillo de nuestra conciencia.” (“Historia de la locura en la época clásica” M.Foucault)

El Bosco

No es hasta el S.XIX, que la locura aparece como enfermedad, con el inicio de su institucionalización. Hasta entonces, este término acoge un sinfín de matices.

En el Medievo, la locura se concibe como oposición a lo preestablecido, como un estado de libertad y de transgresión frente al encorsetamiento moral de la época, y sobre todo como instrumento de crítica a ciertos estamentos sociales, sobre todo, el eclesiástico. En la representación artística destaca la lucha entre opuestos, entre el Bien y el Mal, entre el Carnaval y la Cuaresma…

En este periodo existen dos obras de El Bosco, pintor flamenco, que representan el tema de la locura. Ambas utilizan la locura como instrumento de crítica de forma satírica. Estas obras son “La Nave de los Locos” y “La Extracción de la Piedra de la Locura”.